Se ha ido al Cielo

Hermana Elva Ortega

Nuestra querida hermana Elva Ortega, ha partido a la casa del Padre. Alegre, jovial, amable, con una sonrisa siempre acogedora….así conocimos a Elva. Gracias por tu testimonio de vida y porque al final, con tu enfermedad, demostraste tu paciencia y confianza en el Señor. Descansa en paz.

RESEÑA DE HERMANA MARIA ELVA ORTEGA CORREA 

El día sábado, 14 de abril. de 2018, a las 7.05 am en la Comunidad Nazaret de San Antonio de Prado – Medellín, celebró su Pascua definitiva, después de una dura y larga enfermedad, nuestra Hermana MARIA ELVA ORTEGA CORREA – DEL NIÑO JESÚS- a los 91 años de edad y 69 de vida consagrada. Ingresó a la Congregación el 5 de agosto de 1947. Hizo su profesión religiosa el día 8 de febrero de 1949.

María Elva nació en el Municipio de Carolina, Antioquia, el día 30 de diciembre de 1926, en el hogar de los esposos Federico Ortega y Sofía Correa. La mayor entre cinco hijos y única mujer, por lo cual se constituyó como apoyo familiar, afectivo y moral para sus hermanos, sobrinos, y resobrinos, quienes la quisieron entrañablemente. Supo siempre responder a ese amor familiar, sin crear dependencia.

Se desempeñó apostólicamente en educación, secretaría y administración económica en colegios, y como Ecónoma Provincial por un período de 5 años.

Las comunidades que tuvieron el gozo de compartir con ella su vida y misión fueron; San Juan del Cesar, Argelia, Turbo, Medellín, Frontino, Cartagena, Carolina, Venecia, Sabaneta y por último San Antonio de Prado a partir del 2004 hasta la fecha.

Hermana Elva se distinguió por su alegría, sociabilidad, gran sentido de gratitud hacia cualquier servicio que recibiera. Atenta y muy responsable , en particular en los servicios que se le encomendaron , destacamos su trabajo eficiente como secretaria en los Colegios; súper ordenada en su vida y en sus cosas, participó activamente en los actos de Comunidad hasta el final; fue siempre deprendida , con gran sentido de pobreza, vivió y murió con lo estrictamente necesario; mujer de gran fortaleza, optimista, positiva y luchadora – lo demostró en especial durante su enfermedad, cuando se le preguntaba cómo estaba, solía decir ? – “estoy mejor, estoy bien”.

Gozaba con la celebración de la Eucaristía, hasta los últimos días. A pesar de no sentirse bien, pedía la llevasen en silla de ruedas. Una Carmelita Misionera de fe.

El encuentro cara a cara con el Señor quien le recibe al gozo de la Pascua, lo experimenta con la compañía de María Reina del Carmelo, en día sábado, rodeada de sus hermanas de Comunidad.

Gracias Elva por lo que nos dejas de huella de vida caminada en manos del Señor con la fuerza de la fraternidad. Intercede ante el Padre y Nuestra Señora de las Virtudes, por tu querida familia, y por nosotras, Carmelitas Misioneras, para que como mujeres Consagradas crezcamos en comunión y esperanza al servicio de la Iglesia.