Pascua de nuestra hermana Belarmina Giraldo

Su alegría, su don de gentes, su espíritu misionero e incansable entrega a los más necesitados, son el eco que resuena en cada uno de nosotros al despedir a nuestra querida hermana Belarmina. Los sacerdotes, a quienes siempre ayudó, a quienes acompañó espiritualmente y en su labor evangelizadora, dan fe de su grandeza de corazón.

La comunidad recibió siempre muestras de alegría y bondad; donde ella estaba, había entusiasmo y gozo. Gracias por tu testimonio de cada día.

Disfruta del cielo y goza de la presencia de la Santísima Virgen a quien nos enseñaste a amar.