Martha Duque, al cielo

El día 21 de abril de 2018, a las 2:45 de la madrugada, en urgencias de la Clínica “Las Vegas” de la ciudad de Medellín, celebró su encuentro definitivo con el Señor nuestra Hermana Marta Duque Arbeláez de Santa Teresita, a causa de un accidente cerebro vascular,  a los 83 años de edad y 59 de vida Consagrada, era miembro de la comunidad Nazaret, hermanas mayores en San Antonio de Prado desde el año 2014.

Hermana Marta había nacido en Marinilla (Antioquia), el 13 de marzo de 1935 en el hogar de los esposos Jesús Antonio Duque y Luzmila Arbeláez.  Matrimonio patriarcal, de arraigadas virtudes humanas y cristianas que supo cultivar en sus hijos  el deseo de la santidad  en las diferentes vocaciones: matrimonial, sacerdotal y religiosa,  dando lugar a 2  sacerdotes y 5 religiosas, 3 de ellas Carmelitas Misioneras.

Mujer sencilla, humilde, fraterna, cariñosa, servicial, atenta y detallista con sus hermanas,  silenciosa, colaboradora, acogedora y sociable, responsable en los servicios que se le encomendaban, siempre pronta a ayudar en los quehaceres de la casa con gran sentido comunitario.

Su  espiritualidad era simple y descomplicada, asidua a la oración,  gustaba de pasar momentos especiales ante el Sagrario, y de manifestar su amor a la Virgen con el rezo del santo rosario y frecuentando su gruta en el jardín de la casa, la que gustaba mantener limpia y adornada; coincidencialmente en este lugar recibió su último llamado del Señor; y al amanecer del día sábado, en compañía de María, entra en el gozo de la Pascua.

Compartió su vida y misión en las comunidades de Medellín, Segovia, Carolina, San Juan del Cesar, Cartagena, Bello, Argelia, Simití, Arauquita, Turbo, Salgar, Unguía, Dabeiba y por último San Antonio de Prado, desempeñando su servicio pastoral al interior de las comunidades y en los lugares de misión, en la catequesis, la pastoral familiar y de enfermos, mostrando especial cercanía a los enfermos y las personas más pobres y sencillas, creando un vínculo de crecimiento espiritual con las familias que atendía.

Agradecemos al Señor que sabe hacer obras grandes con instrumentos sencillos la vida y vocación de Marta, a su familia que supo siempre brindarle el apoyo y la cercanía que su condición de fragilidad requería, y a todas las personas que le acogieron en los diferentes lugares.  Y como familia Carmelitana confiamos en la intercesión sencilla de Marta ante la Virgen María en favor de nuestra Provincia y nuestra patria Colombia.