Josefina González

HERMANA JOSEFINA GONZÁLEZ RESTREPO – Josefina de La Inmaculada

El día viernes 20 de marzo de 2020, en la comunidad Nazaret (San Antonio de Prado) – Medellín, a las 7:15 a.m., cuando la comunidad estaba en la Eucaristía, celebró su pascua – tan deseada por ella- nuestra hermana JOSEFINA GONZÁLEZ RESTREPO, a los 95 años de edad y 70 de vida consagrada.

Josefina nació en Venecia (Antioquia) el 19 de marzo de 1925, en el hogar de los esposos Carlos Enrique González y Carmelita Restrepo, familia muy cristiana y muy vinculada a los padres Carmelitas, quienes acompañaron y orientaron su vocación; Josefina ocupaba el 3er puesto entre 7 hermanos.

Ingresó a la Congregación el 24 de julio de 1950, hizo su profesión religiosa el 28 de enero de 1952.

Las comunidades de Medellín, Yolombó, Dabeiba, Sabaneta, La Estrella, Bogotá – Casa Provincial, Roma – Casa General, Bucaramanga, Segovia, Venezuela – La Puerta, Venecia, San Antonio de Prado, pueden dar testimonio de su alegría, entusiasmo vocacional y entrega a su misión, tanto en la educación institucionalizada y la pastoral parroquial como en los servicios congregacionales de la formación continua y la administración.

Muy femenina, culta, sencilla y delicada en el trato, acogedora, inquieta intelectualmente, enamorada de los santos del Carmelo, cuyos escritos, junto con la Biblia, constituyeron lo principal de su equipaje; dotada de muchas cualidades humanas y espirituales, tuvo unas relaciones finas y poseía una amplia cultura; disfrutaba del arte en sus diferentes manifestaciones, gran capacidad de escucha y discernimiento, tanto en el acompañamiento personal como en grupo; quienes la escuchaban quedaban satisfechos de la forma clara y sencilla como los orientaba en la situación en que se encontraban. Profesionalmente muy idónea, sin buscar protagonismos; demostraba gran amor por su familia.

Con gran sentido de pertenencia a la Iglesia y a la Congregación, manifestado en el interés y estudio de los documentos eclesiales y de la doctrina carmelitana, que gustaba, no solo leer sino trasmitir a nivel individual en las conversaciones y a nivel grupal en los encuentros y charlas; Sus santos preferidos: San José, a quien le pidió insistentemente en sus últimos días, su intercesión para acelerar su pascua; San Juan de la Cruz, y San Pablo, fueron gran objeto de su lectura y estudio. Manifestó gran amor a María y a la Eucaristía, la cual recibía con gran devoción, y durante su enfermedad disfrutaba de pasar largas horas en la capilla. Poseía excelentes conocimientos bíblicos y evangélicos, los que reflexionaba y aplicaba en grupos o cursos; enamorada de la naturaleza, no se cansaba de admirar las bellezas que podía observar por las ventanas del comedor y de su cuarto. A pesar de su enfermedad y limitaciones no perdió el buen humor y cierta picardía, sobre todo en la mesa a la hora de las comidas.

Durante muchos años padeció de osteoporosis y una fibrosis pulmonar que le llevó en varias ocasiones a hospitalización por neumonía y esta última vez desencadenó un paro cardio-respiratorio que le causó la muerte.

Josefina, todas las hermanas que compartimos vida contigo en las diferentes comunidades, agradecemos a Dios esta oportunidad de riqueza espiritual y fraterna; intercede por tus familias natural y religiosa ante el Señor y la Virgen María del Carmelo.

Por las circunstancias del momento por el coronavirus a nivel mundial y las disposiciones oficiales y eclesiásticas no fue posible realizar el funeral de cuerpo presente; la Eucaristía con sus cenizas se celebró en la comunidad de San Antonio, en forma privada, con la presencia de la comunidad y los empleados, el día 24 de marzo de 2020 a las 8 a.m., presidida por el Padre Diego Gaviria, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín; y luego éstas fueron llevadas a la Cripta “La Resurrección” en Coímbra- La Estrella, Centro de Espiritualidad Francisco Palau.