Etelvina Parrado

HERMANA MARÍA ETELVINA PARRADO DÍAZ – María Etelvina de la Virgen del Carmen

El día miércoles 8 de abril de 2020, en la Clínica “Nuestra” de Ibagué, a las 21:15, celebró su pascua nuestra hermana MARÍA ETELVINA PARRADO DÍAZ (Exp 1260), a los 87 años de edad y 69 de vida consagrada.

María Etelvina nació en Ubaque (Cundinamarca) el 03 de mayo de 1932, en el hogar de los esposos Abel Parrado Reyes y Belén Díaz Carrillo. Ingresó a la Congregación el 24 de enero de 1949, hizo su profesión religiosa el 28 de julio de 1950.

Compartió su vida y su misión como enfermera en las comunidades de Medellín, Bogotá, Pasto, Túquerres, Belén de Umbría, Anserma, Cali, La Dorada y Pereira, realizando siempre su misión con cuidado, esmero, amor y entrega a los enfermos pues sabía que ellos más que nadie, requerían de su cariño y cercanía ante el dolor, la soledad y la enfermedad.

En el año 1983 fue destinada a la Provincia de Argentina (hoy Viceprovincia), allí permaneció durante 30 años. Hermanas que compartieron con ella en Argentina nos dan estos testimonios: “desde su llegada se dedicó al cuidado de los ancianos en los hogares de San Vicente de Paúl en Bragado (Provincia de Buenos Aires) y Santa Fe (Provincia de Santa Fe). Como enfermera se entregó de lleno a su trabajo y demostró su amor a los pobres, fue muy caritativa y trabajadora, atenta a las necesidades de los demás. Como superiora fue una persona muy recta en su obrar, tanto con las hermanas de la comunidad como con el personal del hogar y con los ancianos. Cuando alguien llegaba a la comunidad se encontraba con una hermosa vida fraterna, animada y estimulada por ella, organizada, responsable de la formación permanente y atenta a la Congregación. Era una hermana muy fervorosa, le gustaba mucho rezar con los ancianos y festejaba con ellos las fiestas de Navidad y Pascua; cantaba con ellos los villancicos y se divertían mucho. Cuando se retiraba para hacer ejercicios espirituales los ancianos la echaban de menos.

Fue una hermana muy juvenil en su vida religiosa, le gustaba mucho la liturgia y la preparaba con cariño, siempre estaba al tanto de los acontecimientos de la Iglesia y del mundo. Era muy detallista y generosa con la comunidad. Siempre estaba presente a las hermanas y a los abuelos del hogar. Era muy fraterna y muy querida por todos, hermanas y laicos. De trato delicado y prudente; muy conciliadora, buscaba siempre la comunión en el trato comunitario, con los empleados del hogar y con los familiares de los ancianos. Amaba el Carmelo Misionero y a los Santos del Carmelo”.

A su regreso a Colombia desde Argentina en el año 2013, fue destinada a la comunidad “de Hermanas mayores “Juana Gracias” – Ibagué, desde donde pasó a la Casa del Padre.

Gracias querida Etelvina por tu entrega al servicio del Reino en el Carmelo Misionero; gracias por tu testimonio de mujer toda de Dios, de hermana delicada, sencilla, tierna, bondadosa, alegre y discreta, amante de su familia, testigo del carisma, orante, entregada a los enfermos, con un gran sentido de la fraternidad y una bella experiencia de vida comunitaria. Para ti la comunión provincial y congregacional eran parte constante de tu oración. Siempre buscaste estar en compañía de las hermanas, las necesitabas, eras feliz en el compartir fraterno, y Dios te pidió sumar a tu entrega de siempre esa última ofrenda: por la cuarentena que vivimos por la pandemia del Coronavirus te tocó estar sola en la clínica en cuidados intensivos y morir sola. En esos momentos te confiamos especialmente a Jesús, la Virgen María y San José, y sabemos que ellos fueron tu compañía, tu comunidad en ese último y difícil momento de tu vida. Ya celebras tu pascua plena en Dios, tu Señor, tu amor y tu esperanza; intercede por tu amada Congregación.

Por las disposiciones oficiales y eclesiásticas del momento, debido a la pandemia del coronavirus, no fue posible realizar el funeral de cuerpo presente; con sus cenizas se celebró un momento de oración en la comunidad “Juanas Gracias” – Ibagué, en forma privada, con la presencia de la comunidad y los empleados, el día 11 de abril de 2020 a las 15:30, y luego las cenizas fueron llevadas a la Cripta del campo cementerio “La Milagrosa” en Ibagué; en la semana de pascua se iniciará un novenario de Eucaristías que serán celebradas por el Padre Luis María Salcedo en la Parroquia “Nuestra Señora de la Salud”- Ibagué.